La pasión por la cocina que sienten los hermanos Roca empezó a forjarse en Can Roca, el establecimiento que sus padres regentan en Taialà, un barrio en las afueras de Girona.

Allí crecieron, en medio del bullicio de platos, ollas y clientes. El bar era su salón, el paisaje donde jugaban, hacían los deberes escolares, miraban la televisión,... al tiempo que, desde la cocina, surgían aromas de los guisos que su madre preparaba de forma generosa, sencilla y honesta.



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El 25 de noviembre de 2009, en el Bar Tomate de Madrid, Josep, Jordi y Joan Roca celebran la tercera estrella que la guía Michelin concedía a El Celler de Can Roca.
Lo que importa es que el cliente salga contento y tenga ganas de volver, independientemente de si el restaurante es el número uno o el número dos, el tres o el cincuenta, o tengamos tres estrellas o dos”, comenta Joan.

   

Montserrat Fontané rodeada de sus tres hijos.
Ella es la pieza clave que encontramos tras la vocación de los tres hermanos; cocinar con respeto, con cariño y con generosidad es la principal enseñanza que les ha transmitido.

   

Las Fires de Girona del 2009 se inauguraron con un pregón de los hermanos Roca. Un viaje por los cinco sentidos durante el que se regaló a la ciudad el Timbal de manzana y foie, en forma de un cuadro de Eva Llorens, y se repartieron unos caramelos creados especialmente en la cocina de El Celler de Can Roca para la ocasión.

   

Una espontánea concentración de amigos y colegas de los hermanos Roca acudieron a felicitarlos por sorpresa al restauranet el día que recibieron su tercera estrella Michelin. Un reconocimiento probablemente más valioso que ninguno de los que puede dar cualquier guía, revista o institución.

   

Entrada del primer El Celler de Can Roca, en agosto del año 1986, adyaciente al bar de los padres. Posteriormente, en 1996, se hizo una renovación del local, antes de trasladarse, en noviembre de 2007, a Can Sunyer, la actual ubicación del restaurante.

   

Josep, Joan y Jordi con la iaia Angeleta en la barra de Can Roca. La iaia ha sido la musa inspiradora de los hermanos, y su cocina en Can Roca, junto a la madre, la base del aprendizaje y la estructura necesaria para dotar El Celler de la libertad para proyectar una cocina nueva que tiene siempre presentes sus raíces.

   

Jordi, en bicicleta por los descampados delante de Can Roca, cuando el barrio de Germans Sàbat, en Taialà, era un barrio naciente, un barrio en construcción. Can Roca estaba situado en un extrarradio de la ciudad que fue engulliendo como pudo la llegada de inmigrantes del sur de España de finales de los años 50 y los 60. El año 2010, Josep Roca hizo el pregón de la fiesta mayor de Germans Sàbat.

 

Joan tras la barra de Can Roca. El bar de los padres era la sala de estar, el espacio donde jugaban, hacían los deberes, miraban la televisión,... al tiempo que se esparcían por el aire los aromas de los guisos de la madre Montse y la iaia Angeleta.

   

La familia de Joan: Anna y sus hijos, Marc y Marina. Anna también forma parte del mundo de la restauración desde la visión académica, ya que es profesora en la Escola d'Hostaleria i Turisme de Girona.

   

A la izquierda, el jefe, Josep Roca padre. Era el conductor del autobús de linea entre Sant Esteve de Llémena y Girona, que tenía una parada delante de Can Roca. En el barrio de Germans Sàbat, un humilde barrio de trabajadores, era conocido como el bar del chófer.

   

Joan Roca en Londres con Adrià, Aduriz yArzak antes de asistir a la ceremonia de los premios The World's 50 Best Restaurants del 2009, en que los cuatro figuraban entre los diez primeros de la lista. Actualmente, las cocinas catalana y vasca comparten puestos de privilegio entre las preferencias gastronómicas del mundo.

   

En diciembre de 2010, Joan fue investido doctor honoris causa oor la Universitat de Girona, a propuesta de la Facultat de Turisme. Un galardón compartido con sus hermanos, basado en su cualidad de embajadores privilegiados de les comarcas gerundenses y por su ejemplo de esfuerzo continuado, de fidelidad a los orígenes y de proyección internacional.

 

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Josep Roca y Montserrat Fontané, los padres, con Jordi en la cocina de Can Roca. Cada día, la cincuentena de trabajadores de El Celler recorren puntualmente a las doce los cien metros que separan el restaurante de Can Roca para ir a comer al bar de los padres.

   

A night at the Opera, la película de los hermanos Marx, convertida en Una nit a la cuina d'El Celler, de los hermanos Roca. Un fotomontaje del libro "El Celler de Can Roca. Una sinfonía fantástica", de Jaume Coll.

   

Xani, esposa de Josep Roca, con sus hijos Martí yMaria. Ella forma parte del equipo de El Celler de Can Roca desde los inicios: primero en la sala del restaurante, y posteriormente dirigiendo el espacio para banquetes y cáterings.

   

Nos remontamos a mediados los ochenta, cuando Joan y Josep Roca acabaron sus estudios en la Escola d’Hostaleria de Girona, donde aprendieron un tipo de cocina menos tradicional y más académica, muy diferente a la que se servía en Can Roca.
De esta forma, en agosto de 1986, Joan (con solo 22 años) y Josep (con 20) abrieron el primer El Celler de Can Roca.

   

Un joven Jordi Roca en la cocina del antiguo El Celler, con Joan y Salvador Brugués. Vadó forma parte del equipo de investigación del restaurante, y es co-autor con Joan del libro sobre cocina al vacío "La cocina al vacío", referente mundial en esta técnica de cocción respetando los sabores y propiedades de los productos.

   

Can Reixach, en Sant Martí de Llémena. En esta casa de comidas, hoy aún activa, nació Josep Roca padre, y aquí cocinaba su madre, la iaia Angeleta. Definitivamente,el inicio de toda esta historia.

   

Esta fotografía de Daniel Alea define El Celler de Can Roca: un sidecar de tres plazas. Todo es a tres bandas; el restaurante como un triángulo equilátero con los tres vértices de la gastronomía: Joan, Josep y Jordi; la parte salada, la líquida y la dulce.

   

Jordi jugando en la cocina de El Celler con sus sobrinos: Marc, hijo de Joan, y Martí, hijo de Josep. Solo el tiempo dirá si están llamados a tomar el relevo.

   

La cocina de El Celler, parte importante del reconocimiento del restaurante a nivel mundial. Un equipo que se toma con seriedad su misión i que disfruta de buena visión, talento y valores asumidos. El secreto del equipo está en el orden, en que todos sepan qué deben hacer a cada momento.

   

El trabajo de divulgación toma importancia en El Celler en tanto permite establecer diálegos entre los diferentes agentes que intervienen el el mundo gastronómico. Los Roca viajan constantemente por todo el mundo a explicar su cocina en congresos, demostraciones o cursos: de Seoul a Harvard, de Lima a París, de Donosti a Girona. En la foto, en el Fòrum Gastronòmic 2011 de Girona, con Manuel Angosto, somelier del restaurante.

 

Joan con sus hijos: Marc y Marina. Desde muy pequeño, empujado por el ejemplo de su madre y de la iaia Angeleta, Joan decidió que quería ser cocinero. Con nueve o diez años empezó a cocinar y ayudaba a los padres en el restaurante por las tardes y los fines de semana.

   

A lo largo de los años, los hermanos Roca se han implicado en la vida cultural y social del país, participando en todo tipo de actos y eventos. En la fotografía, Josep participando en el acto institucional del 11 de setembre de 2011 en el Parlament de Catalunya.

   

Tres rocas, los tres Roca, en la visión fotográfica de Albert Bertran.